Pánico entre bambalinas

No sé si de pequeños participasteis en algún grupo de teatro en el colegio, pero en caso de que no sea así os voy a resumir mi experiencia: obras terribles, disfraces peores. Y es que en mi caso me las apañé tan bien que entre los 12 y los 14 años conseguí repetir outfit y salir al escenario dos veces (¡dos!) con chaleco, pantalones bombachos por debajo de la rodilla, media blanca calada y zapatos de tacón con un lazo.

No recuerdo cuál fue la otra ocasión, solo recuerdo que cuando me tocó hacer de Patronio ("criado y consejero fiel del muy ilustre Conde Lucanor" y me callo aquí pero me acuerdo de un rato bastante largo de lo que sigue) los pantalones ya estaban modificados. O al revés, eran los pantalones de Patronio reciclados para otra obra estelar. Ya os digo que no me acuerdo mucho.

De lo que sí me acuerdo es de que estando yo vestida tan elegante y a punto de salir al escenario, me encuentro entre bambalinas con una niña, de unos 7-8 años como mucho, que entre sorprendida y asqueada me pregunta: "¿Por qué vas así vestida?" Yo, por mi parte, encantada de ilustrar a las nuevas generaciones, le respondo: "porque estoy vestida de lacayo". Pero la niña no se da por satisfecha. Con el ceño aún más fruncido, la sonrisa más de medio lado, insiste: "Pero... ¿por qué?"

Ella pregunta solo "¿por qué?" pero la pregunta claramente es "¿Por qué vas vestida con unos pololos en público? ¿Por qué no veo a nadie apuntándote con una pistola para que salgas así delante de todo el colegio? ¿Me estás diciendo que es voluntario esto? ¿Por qué no vas vestida normal como las niñas que hacen playbacks o cantan? ¿¿Por qué??"

Pues no sé, filliña, no sé. Supongo que por amor al arte. Porque lo que me gusta no es cantar y bailar, lo que me gusta es el teatro. Porque la condición para que me dejen hacer aquí el tonto delante de todos es que me ponga unos pololos y zapatos de tacón con un lazo. No sé.

Pero no le dije nada de eso. De hecho creo que no le dije nada en absoluto. Me quedé un rato mirando pensando en parte "Qué razón tienes, qué necesidad hay de ir así vestida en público" y en parte "¿Esto me lo tienes que comentar ahora justo antes de que salga a un escenario en pololos delante de todo el colegio? ¿No me lo podías decir al acabar?" Y aún así, me recompuse y salí al escenario a darlo todo como Patronio.

Pero se ve que esto lo tengo aún presente en mi corazoncito porque hoy leí que había un videojuego que se llama Count Lucanor y lo primero que pensé fue: "¡Ja! ¡Mi obra de teatro es ahora un videojuego de terror! ¿Quién es ahora la pringada? ¿eh? ¿¿Eh??"*

También tienen un videojuego de terror sobre la catequesis, así que sospecho que la intersección del diagrama de venn de mis traumas infantiles y los de los desarrolladores de esa empresa tiene que tener un tamaño importante.



*Sigo siendo yo. Lo sé

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