La sala Penélope (Madrid)

Este fin de semana estuve en un concierto de "Cerveza fría a 5 euros". Bueno, a lo mejor el concierto no era de eso, pero era lo único que podía ver: una cesta de cervezas con ese letrero (a mano, of course) tambaleándose entre cabezas mientras el camarero/porteador atravesaba la sala. Que digo yo: ¿para qué te revisan el bolso antes de entrar? Si buscan un arma no tengo que traerla de fuera, me compro la cerveza, rompo la botella contra la columna y no hay quien me pare. Aunque la verdad es que el bolso mucho no lo revisan, el segurata se limitó a darle palmaditas por todos lados sin llegar a abrirlo. Hombre, la estrella ninja la hubiera encontrado, pero algo más sutil, no.

Mencioné antes una columna. Y qué columna. En realidad hay dos, menos mal, porque con una sólo taparían a un cuarto del aforo, pero con dos ya tapan a la mitad. En serio, esas columnas no las rodean con los brazos diez hombres. Al principio estábamos hacia el centro y no podíamos admirar del todo esos pilares que sostenían el mundo, pero decidimos movernos un poco hacia la derecha por lo de que no se veía nada y la vida era imposible entre tantas barrigas y espaldas. Al principio parecía que había demasiada gente para un sitio tan pequeño pero la verdad es que la organización lo debía de tener todo bajo control: entre la gente que se agobiaba y la que se desmayaba, en seguida se hizo más sitio.


Comentarios

  1. Jeje, leí tu post y me acabo de dar cuenta de que mi despedida-de-momento de los conciertos multitudinarios fue Bon Jovi... porque leí hace poco que los bebés que asisten (bueno, asisten como fetos) a conciertos multitudinarios de rock/con volumen muy alto tienen más posibilidades de tener dificultades de audición. Vamos, que soy una mamá-Maloles y no me arriesgaré.
    Pero volveré! porque espero que el siguiente concierto al que vaya no sea del Justin Bieber de turno y yo vaya en plan mi madre a Backstreet Boys...

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