Trucos de pobre

Ayer hice un viaje de dos horas para ahorrarme cinco euros y medio en una entrada para un museo. Sospecho que el espíritu cutre del estudiante no muere hasta que no caduca el último de sus carnés semi falsos* de estudiante.

Así que decidí hacer una selección de trucos cutres de estudiante:

1. Sustituir ingredientes. Por ejemplo, sustituir la salsa de tomate por tomate triturado. Vale, esto en mi caso está motivado por un juramento a lo Escarlata O'Hara en el pasillo de Alcampo cuando quitaron la salsa de tomate no-frita (algo del estilo "A Dios pongo por testigo que no me obligarán a tomar Solís"). Este truco no es apto para gente con sentido del gusto, sino gente como yo que distingue sólo entre "sabe bien" y "sabe mal", sin fases intermedias.

2. Ir andando a los sitios. Yo sospecho que hay gente en mi trabajo que cree que éste es el motivo por el que vuelvo a casa andando. Pero la verdad es que cuando tienes un abono mensual, como es mi caso, no se ahorra mucho. Es más, si cuento los polos de fresa que me tomé de camino a casa este verano creo que me da para varios bonos de 10. A que voy a empezar a volver en metro...

3. Leer los titulares en los quioscos. Esto es lo que hacía en la Facultad cuando no tenía Internet y se suponía que teníamos que saber todo lo que pasaba en el mundo mundial. Una puntualización: aunque parezca un truco cutre de estudiante lo que es es un truco de vaca, porque hay un lugar, normalmente un poco más lejos que el quiosco, en el que puedes ver gratis todos los titulares que quieras: la hemeroteca de la biblioteca.

*Semi falsos porque duran más que la carrera/máster, me sorprendería bastante que hubiera en España un mercado floreciente de carnés falsos de estudiante...

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